Masonería: Tradición, Espíritu y Razón

 

 A lo largo de los tres años de andadura de esta R:.L:., hemos tratado ampliamente la naturaleza de lo que estamos haciendo.

La conclusión común a la que hemos llegado es la siguiente: Somos un grupo de buscadores que realizamos nuestra tarea en solitario pero que en el marco de un ritual abrimos el corazón a los HH:. para poner sobre la mesa el estado de nuestra búsqueda y triangular nuestra posición.

Bajo un genérico concepto de perfeccionarnos se albergan tantos objetivos como integrantes hay en la Logia.

No es ya un secreto para nosotros que no existe una Masonería, sino masonerías, masonerías que tienen una naturaleza y características tan distintas que podemos decir que mas allá de unos hitos comunes, muy devaluados ellos, son contrapuestas entre sí.

Palabras como “iniciación”, “tradición”, “sagrado” y otras muchas que pronunciamos frecuentemente les ocurre lo que a otras palabras en la sociedad profana: Las pronunciamos teniendo cada uno un concepto distinto de su significado. Y es tan grande la diferencia entre conceptos que podemos decir que Babel se encuentra instalada desde hace tiempo en la Masonería.

Será bueno, pues, volver al significado primigenio y valorar su utilidad para la misión en la que estamos inmersos.

 

A VUELTA CON LOS ORÍGENES

 Si bien hemos ya tratado este tema en profundidad, no está de más recordar que a una masonería medieval de tradición marcadamente judeocristiana sucedió a partir de 1717 una masonería que progresivamente diluía esa tradición para hacer más visible elementos de tradiciones del medio oriente a la vez que incorporaba cada vez con más fuerza conceptos vinculados a la ilustración.  En su evolución, las actuales masonerías se reconocen cada vez menos con sus primigenios orígenes.

 

LA PRIMERA DISECCION

 Podemos decir que, en términos generales,  hay tres grandes corrientes en lo que llamamos masonería. O mejor,  tres conceptos genéricos de masonería que aglutinan un alto porcentaje del llamado “arte real”:

 

 

 

Quisiera reflexionar sobre algunos aspectos del segundo tipo de masonería, muy identificada con la practicada en nuestra logia bajo el REAA.  

La primera reflexión se va a centrar en uno de los elementos fundamentales del REAA: Las tres grandes luces: El Libro de la Ley Sagrada, el Compás y la Escuadra.

En un lugar principal de la logia se sitúa sobre el ara el Libro de la Ley Sagrada –la Biblia- abierta en el prólogo del Evangelio de San Juan en su versículo 1. Sobre el Libro, que es fundamento o base, se sitúan el compás y la escuadra “los cuales simbolizan la tierra y el cielo (cuadrado y círculo). El compás como “ciencia del cielo”, la escuadra como “ciencia de la tierra” y el Libro como efluvios emanados de la divinidad sintetizan los misterios de la cosmogonía,  que son también los misterios del hombre comprendidos en su totalidad. Si el Libro Sagrado recoge la revelación de la Palabra, el compás y la escuadra son las herramientas que sirven para aplicar el contenido espiritual de esa revelación…[1]

Nuestro interés se va a centrar en el Libro de la Ley Sagrada base sobre la que se fundamenta la acción del Espíritu y Razón (compás y escuadra), componentes que definen al Hombre en su actual estado. Componentes que son los instrumentos base de que dispone para hacer efectiva  su misión de reintegración desde el actual estado de caída.

El Libro de la Ley Sagrada es posiblemente el símbolo más importante por “representar la verdad revelada y sagrada, la conexión con los mensajes divinos y con la Tradición. Por ello se sitúa en el centro de la Logia, sobre el Altar de la Verdad, en el eje que conecta el Cielo y la Tierra …”[2]

Dos palabras destacan: Divinidad y Tradición. Respecto a la segunda hacer una brevísima incursión en la misma de gran importancia para enmarcar el conjunto de la plancha.

  

LA TRADICION

Más allá del significado profano y genérico de transmisión de todo tipo de experiencias, valores, etc. tenemos el significado esotérico (aquello que pertenece al interior): “Conjunto de principios que revelan verdades principales o inmutables, emanadas de la Verdad”.[3]

René Guenón hace referencia a una Tradición Primordial como “creencia en una Tradición perpetua y unánime revelada tanto por los dogmas y los ritos de las religiones ortodoxas como por la lengua universal de los símbolos iniciáticos”.

Sostiene la existencia de una única Tradición, que llama Primordial que se articula en diferentes Tradiciones (judeocristiana entre ellas). Esta Tradición primordial tiene una fuente atemporal y un origen no humano. De la Tradición Primordial emana el concepto de Principio Eterno al que retornan todas las cosas.

De forma similar, Javier Melloni en su obra “El Uno en lo Múltiple” nos viene a decir: “Hay un todo que transciende la existencia individual, sin que por ello la extinga. Y hay unos complejos simbólicos-sociales que las diferentes culturas o comunidades humanas ofrecen para facilitar la vinculación al Todo. La convicción que guía y sostiene estas páginas es que cada religión ofrece sus propios elementos para religar ese Todo, y que tan importante es respetar la especificidad del camino que cada tradición propone como percibir la coincidencia estructural de todos ellos. Porque no podemos olvidar que todas las sendas surgen de la misma vocación humana a vivir la Plenitud para la que hemos sido creados: Uno es el corazón humano como Uno es también el origen y destino de esa Plenitud. Entre ambos se despliegan las infinitas formas de religación”.[4]

Podemos afirmar que la Masonería posee muchos orígenes, pues en su seno coexisten superpuestas muchas tradiciones si bien aún aceptando las tesis de René Guenón y Javier Melloni convendremos en que la tradición nuclear de Occidente es la Tradición Judeo Cristiana.  Y lo dejo ahí para no entrar en debate sobre la bondad de la teoría de Guenón, pues lo que me interesa es poner el contraste.

 

LA BIBLIA  Y EL EVANGELIO DE SAN JUAN

La Biblia, conjunto de Viejo y Nuevo Testamento es el libro canónico del judaísmo y del cristianismo.

Cuando se abre  la Biblia en Logia, se hace en el Prólogo del Evangelio de San Juan. Este evangelio tiene un carácter temático y no cronológico. Está considerado como el evangelio más esotérico de los cuatro y se articula alrededor de siete milagros y la celebración de tres pascuas por parte de su eje central: Jesús.

Es un evangelio en el que Jesús es manifestado como el unigénito Hijo de Dios hecho carne, entregado al Mundo por el infinito Amor del Padre y restaurar al ser humano para sí.   

Nos señala que “Él vino para que tengamos Vida y Vida en abundancia”. Y para ver el Reino de Dios es necesario nacer de nuevo [5]: Sin ese nuevo nacimiento no hay vida ni relación con Dios.

Así mismo hay una mención especial a la tercera persona de la Trinidad: El Espíritu Santo como Consolador que en su sentido literal significa aquél que es llamado al lado de otro para ayudarle.

  

De lo expuesto:

Las viejas escrituras hablan y confirman  el culmen de la Historia en la persona del Cristo.

Cual no será el peso específico de este Evangelio sobre la Masonería que al patronato que toma del mismo,  la Francmasonería añade de San Juan –cuyo significado es gracia o don de Dios- a la palabra Logia. Bien es verdad que hay que reseñar dos cuestiones:

Veo más coherente con el conjunto del Libro que sirve de base para las herramientas de actuación, el compás y la escuadra,  el testimonio en el prólogo del Evangelio,  de Juan el Bautista como precursor y el de Juan el Evangelista como testigo de la Luz:

“6. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

7. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él.

8. No era él la Luz, sino para que diese testimonio de la Luz.

9. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

10. En el mundo estaba y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no lo conoció.

11. A lo suyo vino y los suyos no le recibieron.

14.- Y aquél Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros lleno de gracia y verdad”.[8]

 

San Juan Bautista encarna el precursor del Mediador entre la Tierra y el Cielo. San Juan Bautista representa el espíritu del masón en expansión y en comunión con todo lo creado, desprovisto de todo lo profano … San Juan Evangelista representa el espíritu del masón en recogimiento, el encuentro con su luz interior. A él se consagra la fiesta del solsticio de invierno”.[9]

“Juan el Bautista, que se cubre con una piel de cordero, es quien representa la unión del sol con la constelación de Aries (el Cordero) que tiene por símbolo la letra griega gamma, la misma que en hebreo (guimmel) es la inicial de las tres palabras sagradas “sabiduría, fuerza y belleza”y la misma con la que empiezan las palabras griegas Gnosis (conocimiento supremo) y Genos (generación). Juan el Bautista es quien abre los caminos a la Luz del conocimiento, a la reintegración a la verdadera naturaleza. Tan sólo es el comienzo de la andadura, pero con el bautista se cierra la puerta de la vieja Ley y se abre la ruta de Luz, la del Mesías, de quien el asceta del Jordán dijo a sus discípulos: “Él os bautizará con el Espíritu santo y con fuego” (Lucas 3, 16)”.[10]

 

¿A dónde llegamos con estas pinceladas expuestas? Pues a que nuestra actividad está basada en una nebulosa sincrética en la que todos cabemos puesto que los parámetros definitirios se encuentran totalmente diluidos y gran parte de las palabras clave de bóveda son significadas de forma libre. La argamasa que nos une son las palabras nominales, no su significado originario, pues hemos hecho una actualización acomodaticia a la individualidad de cada uno. 

No se nos debiera escapar, por muchos argumentos en contra que vamos a oir (la Biblia es símbolo de la sabiduría, el evangelio de Juan es símbolo de la razón –por lo de logos-, etc.) la profundidad del mensaje contenido en el citado texto, enmarcado en una tradición concreta, tradición que no debemos obviar.

Nos encontramos en la logia con una multiplicidad de sensibilidades –creyentes, agnósticos y ateos- que deben encontrar un acomodo ritual coherente. En la actualidad lo sincrético del REAA hace que unas sensibilidades entren en profunda contradicción con sus creencias, aunque las obvien, y otras no encuentren el desarrollo del espíritu que buscan.

En nuestra presentación en la página web de la Logia definimos nuestra práctica masónica:

“Practicamos una masonería de carácter intimista, racional, reflexiva; convencidos de que sólo labrando nuestra piedra bruta hasta hacerla cúbica se pueden conseguir mejores seres humanos y por extensión, una mejor sociedad. Igualmente convencidos de la necesidad de estudio, la educación, la formación y la cultura como herramientas que pueden sacar al ciudadano de la dominación y la esclavitud social, a la par que única vía para rescatar su conciencia.”

Para estos fines,

 

Precisamos, QQ:.HH:. un esfuerzo que profundice en nuestra definición que acote el campo que vamos a tratar y apliquemos las herramientas precisas –el rito útil para ello-.

 

REFLEXIONES CONCLUSIVAS

 

 

 

 

En un reciente viaje, un querido hermano me comentaba que si el racionalismo, la moral y el ser un ciudadano consciente y responsable, una persona que trabaja para el progreso de la Humanidad era todo lo que la francmasonería podía ofrecer en estos momentos, estábamos olvidando el nervio central o esencia de la francmasonería: La transformación por la muerte iniciática en un hombre totalmente nuevo que busca su reintegración con la Plenitud, el Gran Arquitecto del Universo o como lo queramos denominar.

La inoculación en la actual masonería liberal y adogmática de ese contenido exterior excluyendo el trabajo iniciático en un sentido tradicional, es tener la seguridad de que en un futuro no muy lejano la francmasonería habrá perdido la fuerza de transformación interior en aras a convertirse en una escuela de formación de ciudadanos, alimentada de efectivos que en gran medida, desengañados de la praxis política, acuden a los Talleres para encontrar una práctica de la reflexión política en un sentido general complementada con dosis de humanismo racionalista que tranquiliza la conciencia de los modernos buscadores.

Quisiera acabar con unas palabras del poeta y místico Rumí: “Lo esencial es captar el verdadero sentido y convertirse uno mismo en el verdadero sentido”.

He dicho.

J.A.C. 



[1] Diccionario de Francmasonería. Juan Carlos Daza.

[2]  Diccionario de Francmasonería. Juan Carlos Daza.

[3]  Op. Cit.

[4] El Uno en lo Múltiple. Aproximación a la diversidad y unidad de las religiones.  Javier Melloni. Sal Terrae

[5] Juan, 3,3.

[6] Juan, 4.24.

[7] Juan 1.18.

[8] Evangelio de San Juan 1.6 a 1.14

[9]  Diccionario de Francmasonería. Juan Carlos Daza.

[10] Logias de San Juan. A la Luz de la Duodécima hora. Ferrán Iniesta.

[11] Principios masónicos e ideales profanos. A. Zorzi.