Meditaciones del paseante solitario
Caminante no hay
camino, se hace camino al andar.
(Antonio Machado)
QQ:.HH:.
He tomado prestado el titulo de esta plancha del primer libro
de Rousseau que leí, pues no es mas que eso: un conjunto de meditaciones del
paseante solitario que soy, ofreciendo para vuestra reflexión y para la mía
propia, un conjunto de ideas, meditaciones, de un buscador que anda, como
andamos todos, solitariamente el camino de la vida, entreteniéndose en un
pensamiento aquí y en otro más allá, filosofando mientras pasea.
He decidido en esta ocasión salir a los caminos con un puñado
de citas del Q.H. Antonio Machado por compañía y alimento.
Por supuesto que las citas, sean estas las que sean, siempre
están descontextualizadas y el autor no necesariamente quiso decir lo que
nosotros le atribuimos para mejor refrendo de nuestras posiciones, pero
encontrareis que, más allá de la intención que yo pudiera darles, tienen una
carga simbólica e iniciática que espero disfrutéis.
Decía el poeta:
(Antonio
Machado)
Iniciemos pues el camino.
No son pocas las ocasiones en que confundimos saber y
comprender. Saber no es necesariamente comprender lo sabido. Coleccionar
conocimientos, citas, referencias, bibliografía, datos, no nos garantiza que nos
hallamos enterado de nada: tan solo nos reconoce el ansia de nuestra propia
búsqueda.
Comprender es un estado que va más allá del simple
conocimiento del hecho, y que nos exige y no siempre es fácil, estar dispuesto a
cuestionar nuestras posiciones iniciales en pos de nuevos planteamientos, a la
luz de lo comprendido. Es este un escollo no pequeño de nuestro trabajo diario
como iniciados.
¿Como aceptar una razón diferente a la nuestra, cuando las más
de las veces solo estamos intentando justificarlas?.
Miramos por encima del hombro a quien no ha leído los Vedas,
como si no fuera por ello capaz de tener una idea somera de la vida; a quien no
es capaz de dar cinco citas seguidas de la Ilíada y su corte de dioses,
semidioses y héroes, como si eso impidiera entender el orden natural de las
cosas; adoptamos cierta pose de erudición citando a Lao Tshe, Confucio o
Aristóteles, como si dichas citas por sí mismas nos hicieran poseedores de algún
nivel evolutivo superior.
¿Qué no has leído a los Sufís, a los presocráticos, al gurú
Pepe o al iluminado Juan?.... entonces no entiendes de que estamos hablando,
todavía te falta conocimiento y sabiduría…….. Hasta yo mismo miro displicente al
H. que se acerca diciéndome que es creyente y le espeto con un mordaz…. “sigue
leyendo”.
En muchas ocasiones, la pose de buscadores que adoptamos, solo
esconde parcialmente la soberbia de nuestra razón, de nuestra verdad, de
nuestras intuiciones que presentamos como ciertas, cuando no pasan las mas de
las veces de ser solo eso, nuestras intuiciones.
Tu
verdad no, la verdad y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela
(Antonio
Machado)
Cuando he comentado algunas apreciaciones de este trabajo con
algún H. se me ha dicho que estaba siendo injusto, pues no consideraba la
licitud y legitima honradez del buscador que se encuentra inmerso en un proyecto
vital, autentico y genuino. La respuesta es sencilla…. no me refiero en modo
alguno a este tipo de HH., hago solo una llamada de atención a lo fácil que es
perderse del camino de la búsqueda y dejarse cegar por el vértigo del
conocimiento, que a los sabios hace humildes y a los necios les lleva a la
sobervia. Es de estos últimos de los que hablo y en modo alguno de los primeros,
aunque incluso éstos estarán de acuerdo conmigo, en lo tentador que resulta a
veces traspasar el umbral de la vanidad.
¿Hasta qué punto estaríamos dispuesto a aceptar que todo lo que hemos pensado, dicho y buscado esta equivocado?.
Es esa disposición a la búsqueda de una verdad, que no necesariamente tiene que coincidir con la nuestra, la que nos trajo aquí y es la capacidad de “contaminarnos” con las verdades de los demás, para poner en crisis las nuestras, lo que aceptamos en su momento como método de trabajo.
En fin queridos HH. es la duda como
método, que no la duda metódica cartesiana, la que en ocasiones se hecha en
falta. No se trata de dudar por dudar, sino de estar abierto y dispuesto a la
duda.
(Antonio
Machado)
Aquí, paseando por este
camino a veces plácido y las más agreste que es una plancha, pienso en las
muchas veces que he defendido y citado a los grandes iniciados, como poseedores
de un conocimiento oculto que ansío alcanzar. Pienso también, en los muchos años
que dediqué en mi juventud al estudio de todo tipo de fenómenos y a escudriñar
en el sentido oculto de las frases solemnes.
Y ahora, a la vuelta de
tantos años, creo que todo adolece de una profunda carencia de base, pues sin
las emociones, la inteligencia se torna estéril.
(Antonio
Machado)
Dijo Goya en uno de sus cuadros que “el sueño de la razón genera monstruos” y solemos aplicarlo a la razón entendida como pensamiento racionalista, que además era la intención con la que Goya titulo su cuadro, pues hablaba del culto a la razón de la ilustración, que las tropas napoleónicas imponían a sangre y fuego.
Estoy seguro que muchos de los HH. que ahora me escuchan, estarán pensando precisamente en los mostruos que mi pensamiento está creando en mí, y me imagino que incluso habrá quien me contemple con cierta misericordia, pero QQHH., si la razón entendida como racionalismo genera monstruos, entendida como afirmación de nuestra verdad, sea esta la que sea, genera monstruos de la misma naturaleza, aunque nuestra verdad, nuestra razón, sea Dios, la reencarnación, el misticismo, el gnosticismo, los siete pilares de la sabiduría, el tercer ojo, el nirvana o la vida eterna.
Los que están siempre de vuelta de todo son los que
nunca han ido a ninguna parte
(Antonio
Machado)
Concluía Jaime Sabines, un
muy querido poeta mexicano, en uno de sus poemas tras explicar lo que él creía
que eran “los amantes”…
Yo no lo sé de cierto
me lo supongo.
Yo tampoco sé a ciencia
cierta si esto es así o no, pero lo supongo, estoy compartiendo con vosotros mi
verdad, pero estoy dispuesto a guardarla y a buscar una verdad más grande entre
todos, la pregunta es, ¿cuántos estáis dispuestos a guardar vuestras verdades y
a seguir buscando conmigo?
Nuevamente, en este alto
que hago en el camino del largo sendero de esta plancha para sosegar el animo y
las fuerzas, hay HH. que se acercan y me hacen ver que quizás este equivocado,
pues mi posición pudiera estar abocada a una duda permanente y a un eterno
camino en círculos sin llegar nunca a ninguna parte, dudando además, de las
estaciones que pudiéramos encontrar en el camino.
Nuevamente, mientras
retomo el ánimo y alimento al cuerpo, les digo que no es así, que tan solo sería
fruto de la torpeza de mis palabras, pero no de la naturaleza de mis
intenciones, pues no se trata de utilizar la duda como elemento para no avanzar,
sino simplemente como antídoto contra la soberbia del saber pues, si partimos de
la base que tan solo estamos en condiciones de discernir una pequeña parte de LA
VERDAD, deberemos concluir que lo mas sensato es que, cada vez que creamos que
ya hemos llegado, revisemos el camino recorrido, para ver donde nos hemos podido
equivocar.
Decía el poeta en una
frase que bien podríamos incorporar al frontispicio de este Templo:
Que dos y dos sean
necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien
sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.
(Antonio Machado)
Sigo paseando por estos
parajes que me son tan familiares y encuentro gran consuelo en estas frases de
Machado que pareciera que van reafirmando mis postulados, pero no os
equivoquéis, seguramente el poeta no pensaba en todo esto cuando las escribió.
Me pregunto ¿cuál es el
motivo último de nuestra búsqueda? ¿Qué es lo que confiere tanta importancia a
la búsqueda de una verdad, que al creer que debe existir, pero no la poseemos,
asumimos que en algún momento hubo de perderse? ¿Por qué es tan importante que
la encontremos?.
Quizá la clave está en
encontrarle algún sentido a la vida y superar nuestro ancestral miedo a la
muerte, pues, desde mi modesta opinión, es el miedo a la muerte, y la soberbia,
que viene a decirnos que somos seres especiales que no merecemos desaparecer, lo
que nos obnubila y enroca en posturas que den necesaria respuesta a esa
sensación que algún H. denomino como “la angustia vital” y que nos hace estar en
necesaria defensa ante el abismo que supone, plantearse siquiera de forma
teórica, la posibilidad de que tal cosa no sea cierta.
Sin embargo decía el
poeta:
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
(Antonio
Machado)
Yo, ateo confeso, leo
vorazmente todo tipo de obras del riquísimo acervo espiritual, consulto
asiduamente los libros de tradición de las distintas culturas con ánimo
escrutador, por ver si hay algún escondrijo en el que no haya reparado y que
contenga una clave que ponga en crisis mis verdades.
(Antonio
Machado)
A mí me gusta también en
este otro pensamiento del poeta:
Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.
(Antonio
Machado)
La cultura, que debería
llevarnos siempre a la humildad, rara vez lo hace y suele perdernos por la senda
de la suficiencia y la soberbia del conocimiento y de nuestra verdad, que
solemos elevar a categoría de tótem, sin darnos cuenta que solo es fruto de
nuestra arrogancia cultural.
El conocimiento no es
necesariamente la verdad, la cultura no es necesariamente la verdad, incluso la
verdad no es necesariamente LA VERDAD.
El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve.
(Antonio
Machado)
Yo no lo sé de cierto
me lo supongo
Supongo que efectivamente
“el sueño de la razón genera monstruos”, incluso la razón de la espiritualidad,
del desarrollo personal, de nuestra certeza en que somos algo más que simples
mortales.
Yo no lo sé de cierto
me lo supongo
Supongo que lo que hacemos
cuando renunciamos a la duda, cuando renunciamos a la posibilidad de estar
equivocados, cuando renunciamos a la opción de que, quizá, nuestra búsqueda
pudiera ser una impostura con la que preferimos morir que cambiar, solo estamos
instalándonos en nuestro pulpito de erudición desde donde flagelar a los
infieles.
Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.
(Antonio
Machado)
Siempre he pensado que la
cultura ha de llevarnos necesariamente a la modestia y a la humildad.
Los auténticos sabios, las
personas realmente cultas e inteligentes, siempre se significaron por una
especial modestia y sin embargo, muchas veces nos enfundamos nuestros mejores
ropajes intelectuales, como la mejor de nuestras armas arrojadizas.
(Antonio
Machado)
¿Hay alguien que realmente
tenga algo claro? ¿Alguno de nosotros cree haber descubierto alguna verdad
irrefutable? ¿Sinceramente hay alguien que crea que su verdad es a ciencia
cierta la verdad? ¿algún H. puede decirme una verdad universal que no esté
sujeta a duda?
A lo largo de mi vida
solo he llegado, y muy recientemente, a una verdad, a una única, incuestionable
y absoluta verdad y es la que me indica que el camino hacia la felicidad y la
verdad está en el amor a los demás. Más allá de esta verdad todo es duda, todo
es posible, todo es postulable, pero también os digo que mas allá de esta
verdad, todo tiene una importancia relativa.
(Antonio
Machado)
Esto queridos HH., lo
sabemos bien en este proyecto logial que llamamos Mediodía, lo practicamos
diariamente, pero no debemos descuidarnos, no debemos bajar la guardia, no
debemos dejarnos tentar por nuestra verdad, por nuestra razón o por la soberbia
de nuestra vanidad, que lleva a algunos masones a convertirse en lobos con
mandil, en auténticos Saturnos devorando uno tras otro a todos sus hijos.
No solo debemos saber, debemos sobre todo comprender, comprender lo sabido,
comprender que es el que tenemos a nuestro lado el que acompaña al paseante
solitario que somos,
el que nos ayuda, el que, como yo estoy haciendo con vosotros, comparte sus
dudas.
Con esta plancha, que es
la última del curso y que nuestra tradición reserva al V.M. termina además mi
etapa como Venerable de esta R.L., esta es por tanto la última plancha, el
último debate, por eso me he lanzado al camino, por eso me encuentro por estas
sendas de la reflexión en voz alta, abriendo mi corazón a los HH., reflexionando
con vosotros y entre vosotros y concluyendo que será el amor y no la razón el
que finalmente nos hará llegar a algún puerto, que será el amor y no la razón el
que solucionara los problemas, los debates, los enfrentamientos y las disputas,
que será siempre el amor el que finalmente nos haga entender que mas allá de las
diferencias, formamos todos parte de la misma búsqueda, del mismo camino, del
mismo proyecto, de la misma ilusión, del mismo trabajo.
Ayudadme queridos HH.
a comprender lo que aquí os digo y con seguridad podré explicároslo mejor.
Yo no lo sé de cierto
me lo supongo.
He dicho.
FJA.
M.M.
06-2010 (e.v.)
R.L. Mediodia